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miércoles, 10 de julio de 2024

GUÍA NO OFICIAL DE ‘SPARTACUS’

VII. LA HOMOSEXUALIDAD

EN ‘SPARTACUS’

De

PAULA GRINT

COLECCIÓN: Análisis de una serie

VOLUMEN: SéptimoGuía no oficial de ‘Spartacus’; vol. 7 VII. LA HOMOSEXUALIDAD EN ‘SPARTACUS’


RESUMEN

Las relaciones entre personas del mismo sexo han tenido distintos grados de aceptación

a lo largo de la historia y en las distintas culturas. Para la sociedad romana, la homosexualidad

masculina estaba permitida siempre y cuando respetase una serie de condiciones. La serie de

televisión ‘Spartacus’ ha querido llevar esta situación un paso más allá y dar una importante

representación al colectivo LGTB, un hecho que le ha traído más de un problema con su

público.


The relationships between same-sex people have had varying degrees of acceptance

through history and across cultures. For Roman society, male homosexuality was permitted as

long as you respected certain conditions. The TV series ‘Spartacus’ wanted to bring this

situation one step further and give an important representation to the LGTB community, a fact

that has brought more than one problem with its audience.


PALABRAS CLAVE

gladiador, roma, homosexualidad, bisexualidad, serie, spartacus

miércoles, 19 de agosto de 2015

DUERME, AGRON (Nagron Fanfic)

Agron siempre había pensado que aguantaría bien el dolor físico. Era un hombre fuerte, una bestia del este de Rin. Y, sin embargo, ahí estaba, asustado como un niño chico pese a no querer reconocérselo a sí mismo. Dos romanos lo sujetaron con fuerza y estiraron sus brazos sobre una tabla de madera. César, con una sonrisa triunfante, esperaba con los clavos y el martillo. Iban a crucificarlo. Su corazón latía rápido. Tragó saliva. Pero no permitiría que los putos romanos le viesen así, por lo que gastó las pocas energías que le quedaban en fulminarlos a todos con la mirada. El traidor de César se agachó y colocó un clavo sobre la palma de la mano de Agron. Tras un fuerte martillazo llegó el dolor. Y todavía quedaba más. El gladiador no pudo evitar dejar escapar gritos de agonía para el deleite de sus captores, que disfrutaban del sufrimiento ajeno (y más en alguien del círculo de confianza de Espartaco). Por un instante al germano se le pasó por la cabeza decir todo lo que sabía, traicionar a Espartaco con tal de que aquel clavo no siguiese traspasando su carne y sus huesos. Pero no, tenía que esforzarse y contenerse. Además, ya era tarde para hablar, su sentencia en lo alto de la cruz estaba firmada. Poco tardó en maldecirse a sí mismo porque semejante idea ruin hubiera surcado su mente. Sus gritos seguían inundando el campamento convirtiéndolo en el centro de todas las miradas, tanto de compañeros como de enemigos. El dolor de sus manos se extendió por sus brazos y el peso muerto de su cuerpo maltrecho cuando lo elevaron no contribuyó a mejorar su situación. Porque así es como estaba, moribundo, a un paso entre este mundo y el siguiente. Uno a uno, los romanos se fueron marchando. El último fue César, que lo contempló bajo la cruz.